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Domingo 6 de mayo de 2012

Homeschooling: su dificultades y ventajas contadas por sus protagonistas

15:19 h | Homeschooling | chequeescolar | Trackback

REDACCIÓN HO.- Cuando un acontecimiento o una conducta extraña y ajena a los usos mayoritarios se abre paso en los grandes medios de comunicación, empieza a adquirir carta de naturaleza. Es la señal de que se avanza hacia la normalidad. Y eso es lo que empieza a suceder con el homeschooling.

Este domingo el periódico ABC dedica un amplio reportaje a la educación en casa como alternativa posible y de calidad frente a la escolarización:

“Sergio educa a sus tres hijos en casa. Uno de ellos tiene seis años, los otros dos, mellizos, cuatro. «Construimos la educación a partir de juegos. Los niños se despiertan por la mañana y se ponen a jugar al ajedrez, dibujar historias, plantar hierbas o construir un ecosistema para los insectos que encontramos en el jardín. No hay normas rígidas sobre lo que deben hacer». Como explica, es a partir de la rutina diaria como surgen los temas que se tratarán en cada momento: «Si encontramos una lagartija podemos acabar hablando de dinosaurios y meteoritos con un libro entre las manos, pero no seguimos un programa definido ni un único texto de apoyo. Por ejemplo, jugamos a las matemáticas de cabeza y sin apuntar, aprendemos a identificar morfológica y sintácticamente las oraciones según hablamos…». Además, asegura que sus tres hijos hablan inglés, puesto que «lo practican a diario».

Como Sergio y su pareja, Cristina, las familias que basan la educación de sus hijos en el «homeschooling» obvian prácticamente los métodos del sistema convencional. «No creemos en la educación compartimentada en materias, ni tampoco en la evaluación por etapas, por lo que seguimos un sistema de formación contínua y transversal: aprender geometría jugando al ajedrez, mitología griega contemplando las constelaciones…».

Esta opción educativa puede ser de todo menos sencilla. Las familias que deciden educar a sus hijos en casa deben ser padres y profesores al mismo tiempo, pasar la mayor parte del día con los niños (por lo menos uno de los progenitores) y formarse de manera contínua para dar respuesta a sus necesidades. «La preparación del padre es constante. El aprendizaje por esta fórmula es un camino que maestro y alumno recorren juntos. Procuramos que el niño descubra las cosas por sí mismo, no hay estrés por cumplir fechas, por superar evaluaciones que provoquen angustia…».

Para quienes defienden este método resulta totalmente erróneo relacionar el «homeschooling» con absentismo ecolar, con menor preparación de los menores o con padres demasiado «progres». Según Carme Urpi, este método supone lo contrario de lo que se piensa, pues da lugar a «buenos resultados académicos, a una mayor personalización del proceso de enseñanza-aprendizaje y, por tanto, a una mejor atención al alumnado». Además, opina que posiblemente el sistema pueda aumentar las posibilidades laborales de los jóvenes de cara al futuro.

Al preguntarle por las principales barreras de este sistema, Carmen Urpi, profesora en la Universidad de Navarra, puntualiza que más bien se trata de requisitos, dado que «la escuela en casa requiere una mayor implicación por parte de los padres en la educación de sus hijos. Se trata de inconvenientes que podrían reducirse con el reconocimiento necesario y el apoyo correspondiente».

Laura Mascaró es abogada y experta en «homeschooling», materia sobre la que va camino de escribir su tercer libro. Además, acaba de crear la Plataforma por la Libertad Educativa (PLE) para dar asistencia a los «homeschoolers» y negociar con las autoridades debido a la persecución a la que dice, se ven perseguidos. Es, además, madre soltera de un niño de 7 años que decidió desescolarizar a los 3. «Tengo la ventaja de trabajar por mi cuenta y organizar los horarios a mi conveniencia», asegura, aunque tanto su madre como su hermano se ocupan de su hijo mientras ella trabaja. «Casi todas las familias que deciden educar en casa tienen que reorganizar su tiempo, sus profesiones y sus finanzas».

Para ella, el hecho de que solo las familias económicamente pudientes puedan permitirse esta opción educativa es otro de los falsos mitos que rodean al «homeschooling». «Educar en casa puede resultar tan caro o tan barato como uno quiera o pueda permitirse».

Laura Mascaró no destacaría «en absoluto» nada positivo del sistema educativo actual. «En su momento, conseguir la escolarización “universal” fue un gran logro social, pero de ahí a obligar a usar ese sistema en concreto hay una gran diferencia». Carme Urpi, por su parte, considera que el sistema «requiere una mayor flexibilización que permita una atención a la diversidad más real, mayores cauces de participación de las familias y mejores en el desarrollo de la profesión docente».

En este sentido, Sergio destaca que el Ministerio de Educación brinda, desde hace años, la posibilidad de estudiar a distancia a niños con necesidades especiales, aunque el «homeschooling» se encuentra inmerso en un auténtico vacío legal. Las familias, agrupadas en asociaciones como ALE, reivindican «que se diferencie con claridad la figura de la educación en familia del mero absentismo escolar o desatención». «Otro problema es la homologación de los estudios . En la actualidad, los niños que se forman en casa no pueden obtener el título de secundaria por libre hasta los dieciocho años, dos años de desventajea en relación con los alumnos escolarizados. No creo que exista nada que justifique semejante discriminación».

El reportaje completo se puede leer en «Mi hijo no va al colegio, pero está mucho más preparado que el resto».