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Lunes 28 de febrero de 2011

Propuesta de cheque escolar en Navarra

23:13 h | Noticias | chequeescolar | Comentarios cerrados


Jueves 10 de febrero de 2011

Proponen implantar el ‘Cheque Escolar’, entendido como fórmula de compensación fiscal

18:38 h | Noticias | chequeescolar | Comentarios cerrados

Los populares navarros proponen libertad real de elección de centro, basada en un sistema de bonificación e incentivos sin establecer límite de aulas a los centros educativos

Apuestan por la creación de un programa de asignación competitiva de recursos de acuerdo con criterios de excelencia docente

Destacan la creación de una Ley de Financiación de la UPNA de carácter al menos quinquenal, que genere estabilidad presupuestaria y con definición de criterios y condicionantes mínimos para el establecimiento de nuevas carreras universitarias

El Partido Popular de Navarra ha aprobado un segundo conjunto de propuestas de las que compondrán su programa electoral, referidas a la mejora de la educación en Navarra, cuyos ejes son la libertad, la competitividad y la excelencia. Entre otras propuestas, figuran las siguientes:

Definir una Estrategia navarra de Mejora de la Calidad y la Excelencia de la Educación, mediante el consenso con todas las partes implicadas.

Creación de la Ley de Autoridad del Profesor que reconozca la condición de autoridad pública para el profesorado de todos los centros educativos de Navarra.

Implantar el ‘Cheque Escolar’, entendido como fórmula de compensación fiscal.

Libertad real de elección de centro, basada en un sistema de bonificación e incentivos sin establecer límite de aulas a los centros educativos

Creación de un programa de asignación competitiva de recursos de acuerdo con criterios de excelencia docente.

Elección por el Parlamento del presidente del Consejo Escolar de Navarra, mediante mayoría cualificada y por tiempo superior a la legislatura, como Alto Comisionado garante de la calidad del sistema educativo navarro.

Favorecer la publicación, divulgación y evaluación transparente de los proyectos pedagógicos de los centros educativos para que los padres tengan pleno conocimiento a la hora de elegir centro.

Permitir nuevas fórmulas de cooperación público-privada en educación, con la posibilidad de que centros concertados gestionen instalaciones públicas.
Potenciar el inglés en los centros educativos como inicio de la creación de un entorno favorable para implantar el idioma en la sociedad.

Establecer una profesionalización y Plan de Carrera Profesional de la función directiva docente.

Creación de un sistema ‘Erasmus’ de prácticas europeas para alumnos de Formación Profesional.

Dotar a la Escuela Oficial de Idiomas de los medios necesarios, de manera que nadie que quiera aprender un idioma se quede sin poder hacerlo.

Crear una Ley de Financiación de la UPNA de carácter al menos quinquenal que genere estabilidad presupuestaria y con definición de criterios y condicionantes mínimos para el establecimiento de nuevas carreras universitarias.

Establecer una estrategia de internacionalización de las universidades navarras.


Sábado 5 de febrero de 2011

Cheque escolar es dar la mayor libertad posible a los padres en la educación de sus hijos (actualizado)

16:09 h | Noticias | chequeescolar | Comentarios cerrados

Los malos resultados del modelo educativo español ha reabierto el debate de la necesidad del cheque escolar, “un sistema de financiación de la enseñanza cuyo objetivo es que los padres tengan la mayor libertad posible y sean responsables de la educación de sus hijos”. Así lo explica el portavoz de la plataforma ChequeEscolar.org, José Castro, que en una entrevista a EL IMPARCIAL explica que “la idea es que el Gobierno de turno no trate de inmiscuirse en la vida de los ciudadanos”.

Javier Cámara


José Castro portavoz de Chequeescolar.org

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¿Qué es el cheque escolar?
Es un sistema de financiación de la enseñanza. Consiste en que el dinero que todos pagamos de nuestros impuestos para financiar la Educación, en lugar de ir al centro de enseñanza que elige el poder público, va destinado al que deciden los padres de los alumnos.

Es decir, los padres tienen libertad de elección y una vez que han elegido el centro que consideran que es el mejor para la educación de sus hijos, automáticamente ese centro recibiría una cantidad equivalente al coste de la educación en un centro público.

¿Qué ventajas tiene?
El cheque escolar favorece la calidad, la libertad y la responsabilidad. Se ha demostrado que con la implantación del cheque escolar se amplía la libertad de elección de los padres. Es decir, son ellos los que deciden la educación que quieren para sus hijos, por lo que también se les devuelve la responsabilidad de la educación de los menores.

A la vez, al existir una cierta competencia entre los centros, éstos tienen un motivo para esforzarse y ser mejores, de tal forma que lo peores serán los que los padres no elijan e irán desapareciendo. Y al revés, los mejores serán los más demandados y se multiplicarán. Se da así una especie de selección natural, puesto que los padres elegirán siempre el mejor colegio para sus hijos.

Además, el cheque escolar trata a todos los padres por igual, al que está parado o al que tiene una renta alta. Amplía la libertad de elección de todos los padres, no sólo la de los que tienen rentas superiores a la media que, probablemente, podrán elegir el colegio que quieran sin ningún tipo de preocupación.

¿Qué inconvenientes o problemas puede presentar este sistema?
El único inconveniente que veo para la aplicación del sistema del cheque escolar es para las administraciones y para los poderes públicos, que siempre tienen la tentación de querer inmiscuirse en la vida de los ciudadanos. Este modelo evitaría que pudieran reglamentar todo lo que estamos sufriendo ahora.

Los poderes públicos en España determinan a qué hora se come en un colegio, a qué hora se sale, qué contenidos se enseñan y cuánto tiempo debe durar cada asignatura. Para salirse de la norma tan sólo un poco tienen que pedir permiso. Esto es absurdo porque deberían ser los padres los que decidieran todas estas cosas y, por supuesto, los contenidos. Los padres siempre tienen que poder elegir.

Pero esto supondría un gran cambio…
Efectivamente, este sería el gran cambio, porque actualmente tenemos asignaturas adoctrinantes como Educación para la Ciudadanía o como en determinadas comunidades autónomas, donde se estudia una historia distinta que no es la real.

Ante esto los padres se encuentran indefensos. Con el sistema del cheque escolar, si el colegio da una asignatura o no, si enseña en una lengua o en otra sería decisión de los padres y se acabaría todo el debate partidista.

Pero como digo, no hay grandes inconvenientes con el cheque escolar, salvo el de que los poderes públicos no pueden inmiscuirse en algo que no les atañe que es la educación de nuestros hijos.

¿Cómo funciona?
Podría haber dos modalidades de aplicación del sistema de cheque escolar. Por un lado tenemos un sistema de cheque escolar que sería absolutamente libre: aquel en el que los padres pueden elegir el colegio y éste recibiría el equivalente al coste de una plaza pública.

Por otra parte, estaría un modelo, que llamamos restringido, al que sólo podrían acogerse los colegios que tuvieran un baremo de coste hasta una determinada cantidad. Así, centros con un coste por plaza superior (colegios que podemos llamar de élite) no podría adherirse al sistema de cheque escolar.

¿En qué países y con qué resultado se está utilizando este modelo?
El informe PISA señala que los países escandinavos son los que mejores resultados obtienen en sus sistemas educativos. Sobre todo el finlandés y el sueco han aplicado en los últimos tiempos un sistema que si no es el del cheque escolar puro, sí se basa en muchos de sus principios: los padres eligen el colegio al que quieren que vayan sus hijos y, automáticamente, este centro es financiado con fondos públicos.

Además, en Finlandia el Gobierno ha autorizado a los colegios a que puedan ofrecer a los padres diversos sistemas pedagógicos, distintos currículums (unos ofrecen más música, otros más ciencias…), de tal forma que ellos ofertan, esforzándose en dar calidad, y los padres eligen.

En EEUU se está haciendo con enfoques parciales especialmente pensados para las clases más necesitadas. Se ha comprobado que al poder elegir se han evitado los guetos (ir a una escuela estatal implica ir al colegio más cercano, algo que genera un gueto). Se ha comprobado que cuando a un padre con rentas bajas se le ha dado la posibilidad de mandar a sus hijos a colegios con chicos de padres de rentas más altas, el rendimiento ha aumentado.

También en Australia y en el norte de Italia se han puesto en funcionamiento modelos con estos principios de libertad y de financiación y los resultados han sido extraordinarios.

Y si es tan efectivo, ¿por qué no tiene cabida este modelo en España?
Falta voluntad política por parte de los partidos, especialmente del que nos Gobierna ahora, de dar libertad a los padres. Hemos visto como todas las reformas educativas que ha hecho este Gobierno van en sentido contrario: trata de imponer currículums obligatorios con asignaturas adoctrinantes, trata de establecer hasta el más mínimo detalle qué es lo que deben pensar y cómo deben actuar nuestros hijos.

Cuando uno es enemigo de la libertad y cuando lo único que tiene en mente es un proyecto ideológico, lo quiere llevar a cabo y precisamente a través de la Educación es como se trata de inmiscuir en la conciencia de los niños, que serán las generaciones futuras.

Los partidos que no tienen ese carácter tan extremo y que podían ser un poco más favorables a la libertad no se han atrevido a hacer estas reformas y cuando se trató de hacer un intento con la Ley de Calidad que llevó a cabo el PP en la última etapa de José María Aznar, sabemos que el PSOE, al llegar al poder, no tuvo recato en eliminarla, además mediante un decreto ley.

¿Y antes?
Anteriormente, en los años ochenta, el ministro de Educación con Adolfo Suárez, José Manuel Otero Novas, intentó llevar un proyecto de ley en este sentido, pero era una época turbulenta y con el cambio de Gobierno se retiró.

Más recientemente, en la Comunidad de Madrid, a través de deducciones fiscales, Esperanza Aguirre ha intentado establecer algún principio parecido al del cheque escolar, pero no llega a lo que sería el sistema puro del que estamos hablando.

Y ahora, ¿existe debate sobre la necesidad de un sistema como el del cheque escolar?
Actualmente cada vez hay más voces que defienden el sistema del cheque escolar porque es un sistema que cualquiera que lo conoce ve que es perfectamente lógico, que funciona, que tiene su razón de ser y, sobre todo, que devuelve el protagonismo a los padres, que son los que no deberían haberlo perdido. Pero es que además también favorece a los centros porque no tendrán que negociar con la administración de turno si les concierta o no.

Hay ya muchas asociaciones de padres que irían por esta línea, como CONCAPA o plataformas de objetores como Madrid Educa en Libertad o a los “home schoolers” (educación en casa), que, ampliándolo a su peculiar tipo de formación, también son partidarios del cheque escolar.

También hay asociaciones de centros educativos que ven con buenos ojos este sistema, como es el caso de ACADE, la asociación que reúne al mayor número de colegios privados en España. Igualmente el CEU y otras universidades lo han defendido para la educación universitaria. Del mismo modo, varias formaciones políticas han empezado ya a reflexionar sobre este modelo. Además, la Fundación FAES, distintas universidades y dentro del ámbito científico se han hecho ya varios estudios favorables donde empiezan a aparecer propuestas concretas.


Jueves 3 de febrero de 2011

La libertad de la sociedad se juega en el ejercicio pleno de la libertad de enseñanza

11:55 h | Homeschooling | chequeescolar | Comentarios cerrados

José María Martí Sánchez

La importancia de la libertad de enseñanza y del homeschooling como expresión de la misma

Se ha dicho, con motivo, que «la libertad de la sociedad se juega en el ejercicio pleno de la libertad de enseñanza» (Silverio Nieto).

Para entenderlo basta saber qué es la educación y cómo, ante ella, se muestra hoy especialmente beligerante el poder público.

La educación tiene como objetivo formar personas, su vocación es la de ayudar al desarrollo de la conciencia (adquisición de una personalidad). La familia y los diversos grupos en que se integra transmiten, por ósmosis y el aval del ejemplo, los valores que el menor necesita para ir tomando sus decisiones, para forjar y asumir su proyecto de vida. Sin cultura no hay crecimiento ni personal ni social.

La escolaridad está en función de la educación. Es ésta la que hay que garantizar (art. 26.1 de la Declaración Universal de derechos humanos) y adaptar a los requerimientos de cada persona. Debe aportar un sentido –identidad cultural– a la vida individual. «En primer lugar, es indispensable que la educación me permita hacer de mi lo que quiero/debo ser, escoger mis pertenencias, buscar mi sentido. Así podemos decir, que el derecho a la educación es, en fin de cuentas, un derecho al sentido» (Fernandez, Nordmann y Ponci, Informe 2008/2009 sobre las libertades educativas en el mundo de OIDEL).

Sería injusto, más aún en un sistema liberal y democrático, despojar de su identidad a personas y a grupos. La organización civil no puede reemplazar la dedicación y el amor que pone la familia en la tarea educativa. Ella, en las antípodas de toda instrumentalización o dirigismo, preserva de modo eminente la dignidad, tanto del que educa como del educando, a lo largo del proceso formativo.

A asegurar este bien mira la libertad de enseñanza.

Ésta, según el Preámbulo de la Ley orgánica 8/1985 reguladora del derecho a la educación, «ha de entenderse en un sentido amplio y no restrictivo, como el concepto que abarca todo el conjunto de libertades y derechos en el terreno de la educación. Incluye, sin duda, la libertad de crear centros docentes y de dotarlos de un carácter o proyecto educativo propio […]. Incluye, asimismo, la capacidad de los padres de poder elegir para sus hijos centros docentes distintos de los creados por los poderes públicos, así como la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus convicciones […]. Pero la libertad de enseñanza se extiende también a los propios profesores, cuya libertad de cátedra está amparada por la Constitución […]. Y abarca, muy fundamentalmente, a los propios alumnos, respecto de los cuales la protección de la libertad de conciencia constituye un principio irrenunciable que no puede supeditarse a ningún otro».

La escolarización obligatoria, por la que pugnó la Revolución francesa, se constituye en vehículo privilegiado para configurar el nuevo modelo de ciudadano. Ahí el Estado liberal contradecía sus postulados. Se justificó como defensor de valores (libertad, igualdad, progreso, etc.) y derechos, frente al ejercicio arbitrario del poder. Mas, de hecho, cayó en el despotismo. Se mostró beligerante contra la religión y ávido de poder quiso configurar la vida social (religión civil). Para tal propósito la escuela fue su aliada y la familia, la célula básica de una sociedad sana, una competidora a la que mira con recelo.

El Informe 2008/2009 sobre las libertades educativas en el mundo, pide un nuevo enfoque de la educación. «Se tendrá que pasar del reconocimiento de las necesidades que los poderes públicos deben remediar, al reconocimiento de los derechos de los ciudadanos que imponen obligaciones jurídicas precisas a los Estados». Aquéllos quieren una formación personalizada (pero no individualista).

«La identidad de un sujeto: «quien soy» se hace primero en referencia a los valores que se han escogido. Como persona humana, me sitúo primero como diferente. No me gusta ser contado como haciendo parte de un conjunto […]. Sin embargo, la persona humana, ser de necesidades y de posibilidades, se construye en relación a los otros. Puede participar verdaderamente de la dignidad inherente a cada ser humano cuando se puede referir «a los caracteres universales necesarios a la dignidad humana».

También, el Informe anual de la Relatora Especial sobre el derecho a la educación, Comisión de derechos humanos, Katarina Tomaševski (11 enero 2001), enfatiza los derecho de hijos, padres y maestros, frente a una comprensión burocratizada de la enseñanza: «El ejercicio de la libertad de los padres para decidir la educación de los hijos, la libertad de crear escuelas, la prohibición de la censura de los manuales escolares o la protección de los derechos sindicales de los maestros son importantes cuestiones de los derechos humanos en la educación».

Sin embargo, esos derechos se han postergado en nuestra legislación. La Constitución no menciona expresamente el derecho a elegir centro educativo. Además, la sentencia del Tribunal Supremo de 30 de junio de 1994, subraya que el art. 27.3 de la Constitución («los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones») es un «derecho de protección indirecta» que se materializa a través de otros –la libertad de enseñanza, la libre creación de centros docentes, la libertad de cátedra o la neutralidad ideológica de los centros públicos–. En este recorrido, el papel de los padres se ha difuminado. Su derecho tutelar ha ido perdiendo fuerza y sumando condicionantes.

El importante derecho de libertad de elección de centro docente, sin trabas económicas, por el que veló la Resolución del Parlamento Europeo sobre al libertad de enseñanza de la Comunidad Europea (13 marzo 1984), no goza del amparo exigible. La sentencia del Tribunal Constitucional 53/1985, de 11 de abril, recuerda que: «de la obligación del sometimiento de todos los poderes a la Constitución no solamente se deduce la obligación negativa del Estado de no lesionar la esfera individual o institucional protegida por los derechos fundamentales, sino también la obligación positiva de contribuir a la efectividad de tales derechos, y de los valores que representan, aun cuando no exista una pretensión subjetiva por parte del ciudadano. Ello obliga especialmente al legislador, quien recibe de los derechos fundamentales «los impulsos y líneas directivas», obligación que adquiere especial relevancia allí donde un derecho o valor fundamental quedaría vacío de no establecerse los supuestos para su defensa».

Nuestro Derecho no tendría nada que objetar contra una «escuela en casa» respetuosa con lo preceptuado por el art. 27 de la Constitución. Es decir, con el derecho del menor a la educación básica (pár. 4º), dentro del objetivo general de la educación, marcado por el pár. 2º. En este sentido, la imposición de la escolarización pugna con la libertad ideológica (arts. 16 y 27.3 de la Constitución), o con un mejor cumplimiento de la obligación formativa de los padres (arts. 39 de la Constitución y 154 del Código Civil), en cuanto que constriñe su margen de respuesta a las necesidades del hijo.

La citada Ley orgánica 8/1985 reconoce a los padres, «como primeros responsables de la educación de sus hijos» (art. 4. 2), el derecho: «1.a) A que reciban una educación, con la máxima garantía de calidad, conforme con los fines establecidos en la Constitución, en el correspondiente Estatuto de Autonomía y en las leyes educativas. b) A escoger centro docente tanto público como distinto de los creados por los poderes públicos. c) A que reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones […]».

El Informe 2008/2009 sobre las libertades educativas en el mundo defiende que la enseñanza en el hogar se protege por el Pacto internacional de derechos económicos sociales y culturales (1966).

En él leemos que «Los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a respetar la libertad de los padres y, en su caso, de los tutores legales, de escoger para sus hijos o pupilos escuelas distintas de las creadas por las autoridades públicas, siempre que aquéllas satisfagan las normas mínimas que el Estado prescriba o apruebe en materia de enseñanza» (art. 13.3).

La lectura del párrafo «implica, por lo menos, la posibilidad para los padres de recurrir a esta manera de enseñar. Además, el grado de libertad del cual disponen las familias depende directamente de las obligaciones que el Estado puede imponer en materia de vigilancia de tal manera de proceder […]. Desde nuestro punto de vista, un país que reconoce a los padres el derecho de instruir sus hijos ellos mismos cumple con sus obligaciones con respecto a la libertad de enseñanza. Dicho país reconoce implícitamente que el concepto de escuela no gubernamental puede extenderse hasta englobar una «escuela» compuesta por un solo alumno o varios».


Martes 1 de febrero de 2011

¿Por qué España fracasa año tras año en el Informe Pisa?

12:05 h | Noticias | chequeescolar | Comentarios cerrados

Los alumnos españoles obtuvieron peores notas que la media de la OCDE en las tres variables medidas: lectura, ciencia y matemáticas.
D. SORIANO
El Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA por sus siglas en inglés, Programme for International Student Assessment) es desde hace unos años la medida más aceptada internacionalmente para medir el rendimiento educativo en los países ricos. Hay un cierto consenso entre los expertos de que sus tres pruebas son una buena manera de evaluar la calidad de un sistema educativo. Desde que se inició, España ha estado siempre por debajo de la media de la OCDE en prácticamente todas las métricas (ver Informe PISA en español ; para información más detallada, ver capítulo IV, en inglés ¿Qué hace exitosa a una escuela?).

En su última edición, la de 2009 (aunque sus resultados se dieron a conocer hace apenas un mes), los estudiantes españoles han sacado 481 puntos en Comprensión Lectora, 483 en Competencia Matemática y 488 en Ciencia. Las medias de la OCDE son de 493, 496 y 501 respectivamente. Y aún más destacada es la diferencia con las calificaciones en otros países de la UE, como Finlandia (536, 541 y 554) u Holanda (508, 526 y 522).

Año tras año, la prensa publica los resultados del informe y se inician numerosos debates sobre el gasto en la enseñanza, la calidad de la educación pública, los nuevos métodos educativos, la necesidad de volver al estudio de las humanidades o la falta de disciplina en las aulas españolas. Sin embargo, en pocas de estas discusiones se analizan con profundidad las claves de los sistemas educativos más eficientes. Y tampoco se suelen abordar cuestiones que están fuera del debate políticamente correcto habitual.

En este sentido, las herramientas del análisis económico pueden servir para sacar conclusiones interesantes en este tema. Y casi todas ellas nos dirigen a la misma dirección: hay que dar más autonomía a colegios, padres y profesores. Es decir: otorgar más “libertad de elegir” a todos los miembros de la comunidad educativa. Algunos a esto le llaman “cheque escolar”. Otros, simplemente, lógica.
El top 10 de PISA (Fuente: Rafael Pampillón, Economy WebLog)

1. Más autonomía en las escuelas

Una de las frases más repetidas a lo largo de todo el informe es que “la autonomía de las escuelas para definir y elaborar sus currículos y pruebas se relaciona positivamente con el rendimiento de los sistemas educativos”. Esto quiere decir que es bueno dar la posibilidad a los maestros y a los equipos directivos de las escuelas para que organicen su trabajo, decidan qué asignaturas impartir y cómo hacerlo.

Parece lógico que los que están más cerca de los alumnos sepan mejor cuáles son sus necesidades, su capacidad e, incluso, sus preferencias. Todos los sistemas educativos exitosos (desde Corea a Finlandia, Canadá u Holanda, pasando incluso por el de Shanghai, en la comunista china) otorgan a los colegios un alto grado de discrecionalidad a la hora de organizar su trabajo. La casuística es enorme: en algunos países los colegios pueden especializarse en determinadas materias, en otros elegir sus horarios, los profesores deciden cómo dar sus clases o, incluso, se pueden hacer exámenes de ingreso en función de las asignaturas en las que se quiere especializar un centro. Pero todos coinciden en centrar en el profesor (o en el consejo escolar) las decisiones educativas y no en un burócrata sentado en su despacho ministerial.
Relación entre autonomía para las escuelas y resultados (Fuente: Informe PISA)

Mientras, en España, casi todas las cuestiones educativas son rígidamente impuestas por las autoridades educativas. Primero el Ministerio de Educación (con una ley de bases) y luego las 17 consejerías autonómicas de la materia establecen qué se estudia, cómo y durante cuánto tiempo en todos los colegios de España (públicos, concertados e, incluso, privados). La posibilidad de ajustar las clases o las materias estudiadas por parte de los colegios o los profesores es mínima. Y, consecuentemente, la posibilidad de los padres de elegir el colegio que más se ajuste a sus gustos está muy limitada.

Normalmente, en el debate político español se discute siempre sobre modelos educativos contrapuestos. Así, el PSOE reivindica leyes con métodos pedagógicos más innovadores (tipo Logse o la actual LOE), con más énfasis en el apoyo al alumno, en la igualdad o en la ayuda a los que se quedan retrasados. Mientras, el PP reivindica un modelo con más disciplina, más conocimientos en humanidades y más exigencia (como por ejemplo, la LOCE que nunca llegó a entrar en vigor). Ambas posiciones pueden defenderse, pero ninguno de los grandes partidos parece darse cuenta de que los informes internacionales no hablan de una u otra opción, sino de dejar que sean los que más saben (los profesores) los que se adapten a su realidad.

2. La elección de los padres
La segunda pata de la ecuación siempre es más polémica, puesto que hace referencia a la capacidad de elección de los padres: es decir, que puedan elegir a qué colegio enviar a sus hijos. En esta cuestión, lo autores de PISA no llegan a una conclusión determinante y afirman que “no es estadísticamente significativa, cuando se tienen en cuenta el estatus socio económico de los alumnos y las escuelas”. Esto podría traducirse como que aunque es cierto que los centros privados (que compiten por los alumnos) sacan mejores notas, también lo es que a ellos acuden los alumnos de familias más adineradas y cultas. Eliminando este sesgo estadístico, la diferencia a favor de los colegios privados no sería tan importante, según los autores del informe.

Sin embargo, un repaso detallado a los resultados no deja tan clara esta cuestión. En primer lugar, en prácticamente todos los países analizados (ver gráfico 3) las escuelas privadas sacan notas mucho más altas que las públicas. En segundo lugar, y en sintonía con lo anterior, los sistemas con mayor porcentaje de centros privados son, en su gran mayoría, muy exitosos (Holanda, Corea, Japón o, incluso, Chile, el país sudamericano con mejores notas).

Comparación resultados centros públicos y privados (Informe PISA)
De hecho, son algunos países con alto porcentaje de escuelas privadas (y, en teoría, competencia entre los centros) pero malas calificaciones totales, como España, los que ponen en duda la bondad de la competencia entre las escuelas. Sin embargo, cualquiera que conozca el sistema educativo español sabrá que estos datos son engañosos. En España hay un alto porcentaje de privados porque los concertados puntúan como tales. Incluso, nuestro país está incluido entre aquellos que “ofrecen cheque escolar (voucher) o créditos fiscales” a los padres para que puedan escoger escuela. Esto es la teoría, pero la realidad es que estos centros no compiten entre sí en las cuestiones más relevantes: ni pueden establecer sus requisitos de admisión, ni las asignaturas que ofrecen, ni siquiera las horas para cada materia. Es decir, son privados de titularidad, pero no en su actuación diaria, que está fuertemente controlada por las autoridades educativas.
Mientras, otros países, como Finlandia o Canadá, tienen un porcentaje altísimo de escuelas públicas. Sin embargo, sus sistemas otorgan una amplia autonomía a los centros y a los padres (garantizando al mismo tiempo la universalidad de la educación). En este sentido, sus escuelas son públicas en cuanto a su propiedad, pero actúan como privadas en las decisiones empresariales: qué producto ofrecer, cómo atraer clientes, cómo obtener recursos en función del número de clientes y cómo asignar esos recursos.

3. Dónde poner el dinero
Normalmente uno de los debates más típicos en relación con la calidad de la enseñanza es el de los recursos destinados a la misma. Sin embargo, el Informe Pisa deja claro que “existe una débil relación entre recursos educacionales y rendimiento de los estudiantes”. Mientras, la decisión de dónde colocar esos medios explica “más variación” en el rendimiento de los diferentes sistemas educativos.
Es decir, que en cuestiones de dinero importa más la calidad que la cantidad. De hecho, el factor más importante está relacionado con el salario de los profesores: los países donde más cobran y donde son más valorados por la sociedad, normalmente son también los que mejores notas sacan.
De nuevo, los sistemas con más autonomía son los que suelen hacer más énfasis en estos aspectos y menos en el gasto general. En este sentido, el caso de España puede ser significativo. Los salarios de los maestros no son excesivamente altos (especialmente si se tiene en cuenta que son titulados unviersitarios); además, sus incentivos, consideración social o posibilidades de promoción son más bien escasos. También en esta cuestión, las decisiones las toman, de arriba a abajo, las burocracias administrativas.

Cuando decide el consejero de Educación, le puede resultar más rentable desde un punto de vista electoral abrir otra escuela, construir una biblioteca con los medios más modernos o levantar un nuevo gimnasio completamente equipado. Sin embargo, puede que cualquiera de estas medidas sea mucho más cara y menos productiva que permitir a las escuelas fijar el salario de sus maestros en función de su productividad o seleccionarlos en función de su valía. El problema es que estas medidas son mucho más difíciles de vender al público: vale más una foto inaugurando un edificio que dejar a los colegios elevar el salario de los maestros en función de su trabajo. Esto último, les incentivará a mejorar su desempeño y atraerá a la profesión a mejores profesionales, pero generará resultados a medio plazo (y no será una medalla tan fácil de colgar para el político de turno).

4. Disciplina
Otras de las cuestiones más recurrentes cuando se habla de la calidad de la educación tiene que ver con la disciplina en las aulas. También en este ámbito, PISA es concluyente: “Las diferencias de los alumnos que se sitúan en los cuartiles extremos, es decir, los correspondientes a las situaciones de menor y mayor disciplina en las aulas, es considerable, tanto en la OCDE como en España”. En nuestro país, los colegios en el cuartil inferior (el 25% de los centros con menos carga disciplinaria) sacan 465 puntos en lectura, mientras que los que se sitúan en el cuartil superior (los más estrictos) obtienen 494 puntos.

Disciplina y rendimiento académico (Fuente: Informe Pisa)
Sin embargo, un análisis algo más profundo descubre que la cuestión no estriba sólo en más o menos exigencia disciplinaria, o en estar todo el día con la vara en la mano, sino también en la autonomía de los centros. En España, los colegios públicos tienen muy poca capacidad para decidir sobre la admisión, expulsión o suspensión de un alumno. Cuando la consejería decide que un estudiante está asignado a un centro, éste no tiene mucho que decir sobre la materia y sólo cuando comete faltas realmente muy graves podrá iniciar un proceso de expulsión. Esto crea desesperanza y desgana en los maestros (que sienten que no tienen en su mano todas las herramientas necesarias) y sensación de impunidad en los alumnos (que piensan que es obligación de la escuela soportarlos). En un sistema con más autonomía para padres y profesores, unos podrían establecer unas normas claras que todos conocieran, y los otros sabrían que no están en ese centro por su cercanía a su casa, sino porque lo han elegido, lo que fomentaría una mejora de su comportamiento.

5. Exámenes externos
Otra de las cuestiones clave que PISA relaciona con los resultados académicos es la de los exámenes externos a las escuelas. En este sentido, su dictamen es determinante: los sistemas educativos en los que se realizan “pruebas estandarizadas y externas” tienen mejor rendimiento que aquellos en los que se mide a los estudiantes simplemente “en relación con sus compañeros de clase o colegio”.
Relación entre pruebas externas estandarizadas y rendimiento (Fuente: Informe Pisa)
También aquí se impone la lógica de la competencia. En España, es casi un tabú hablar de medir los resultados de las escuelas. La Comunidad de Madrid puso en marcha hace unos años un programa de exámenes periódicos y fue criticada con dureza por la medida (se dijo que estigmatizaría a los colegios públicos). Sin embargo, la autonomía de la que hemos hablado a lo largo del artículo es mucho más efectiva si se pueden medir los resultados. Con este tipo de pruebas, es más fácil para los padres escoger los colegios que mejor rendimiento tienen y es un acicate para los colegios competir por obtener mejores calificaciones cada año (más aún si sus ingresos dependen de los alumnos que sean capaces de atraer). De nuevo, un mecanismo muy similar al que impone el mercado en otros ámbitos (métrica de la calidad de un producto) se revela como útil para mejorar la calidad en nuestras escuelas, sean públicas o privadas.

La solución: ¿cheque escolar (con uno u otro nombre)?
El sistema llamado de cheque escolar (voucher, en inglés), que defiende Libertad Digital, consiste en que la autoridad educativa da a los padres un cheque o vale que sólo podrá intercambiar por educación para su hijo. En este sentido, promueve todos los aspectos anteriormente citados. Por un lado, aumenta la capacidad de decisión de las escuelas sobre cómo organizarse y sobre su financiación (obtendrán tanto dinero como alumnos sean capaces de atraer); por el otro, permite la libertad de los padres de escoger la escuela de sus hijos.

Incluso entre algunos de sus partidarios, este modelo se asocia, erróneamente, con la privatización de la escuela. No tiene por qué, aunque tampoco es contradictorio. Lo importante es que se establezca una verdadera competencia entre empresas (colegios) por atraer a los clientes (padres), incluso aunque no haya dinero de por medio. De hecho, ni siquiera tiene por qué haber un cheque físico.
Basta con que las escuelas sean capaces de decidir sobre las materias que les competen y que los padres puedan elegir dónde llevar a sus hijos. Todos los componentes del sistema mejorarán sus incentivos: unos a dar mejor educación, puesto que su presupuesto no dependerá de la decisión de un burócrata en el ministerio; los otros, a cuidar más la educación de su prole, puesto que ya no estarán obligados a acudir a la escuela pública más cercana a su domicilio. Sólo sale perdiendo un colectivo: el de los políticos, que ya no pueden decidir cómo es la educación de todos los alumnos bajo su tutela.


En Finlandia, uno de los países que mejores notas sacan siempre en este tipo de pruebas, los institutos de enseñanza secundaria tienen una gran autonomía para decidir sobre su currículum. Y los jóvenes (y sus padres) pueden escoger el centro que más les convenza. Sin embargo, el porcentaje de escuelas públicas es uno de los más altos de todo el informe PISA. Quizás estudiando qué se está haciendo bien allí, o en Corea, o en Holanda o en Canadá, nuestros políticos puedan tomar mejores decisiones sobre el futuro de los estudiantes españoles. Eso sí, tendrán que asumir que puede que la solución pase por que ellos den un paso atrás y otorguen más libertad a maestros y padres. ¿Serán capaces de hacerlo? De la respuesta a esta pregunta dependerá la calidad de la educación de los jóvenes (y el futuro de la economía española).
Gráficos

Gracias a LibertadDigital


Madrid Educa en Libertad inicia conversaciones con cargos del Partido Popular en la Comunidad de Madrid

9:16 h | Educación para la Ciudadanía | chequeescolar | Comentarios cerrados

La plataforma de padres Madrid Educa en Libertad está llevando a cabo una ronda de contactos con diferentes cargos públicos del Partido Popular dentro del ámbito de la Comunidad de Madrid

El motivo es informar acerca de problemas y propuestas a las actuales autoridades autonómicas y municipales antes de la cita electoral de mayo. «Se trata», indica María Menéndez, portavoz de Madrid Educa en Libertad, de «presentar propuestas que hagan eficaces y prácticas la relación entre padres y centros de enseñanza promoviendo la información de colegios a padres (como el escrito de consentimiento informado) y la libertad de los padres para educar a sus hijos fomentando una relación de confianza entre padres y educadores».

Concretamente, Madrid Educa en Libertad está informando a las autoridades de la Comunidad de Madrid y ayuntamientos acerca de los siguientes asuntos:

Talleres de educación afectivo-sexual. Se imparten en los colegios de la Comunidad de Madrid a través de los Ayuntamientos, Consejerias  (Educación, Sanidad y Bienestar Social o Empleo, Mujer e Inmigración) o asociaciones. En concreto, en localidades como Torrejón de Ardoz se entrega a los alumnos un preservativo para que aprendan a ponerlo.  En el Colegio Público Fernando de Los Ríos de Las Rozas se impartieron charlas extraescolares sobre sexualidad a niños de 4º de Primaria (9 años) sin conocimiento previo ni autorización expresa de los padres.En el IES Gerardo Diego de Pozuelo de Alarcón se introdujeron las Juventudes Socialistas en una clase de 1º de Bachillerato para entregar a los alumnos un folleto y un preservativo.

Talleres sobre igualdad de género.  Con el argumento de que hay que prevenir la violencia de género, la Dirección General de la Mujer de la Comunidad de Madrid está impartiendo talleres a niños de educación infantil, primaria y secundaria con el fin de «analizar los estereotipos de género masculino y femenino» y «eliminar los prejuicios sexistas».

«No hay que olvidar», recuerda María Menéndez, «que la ideología de género pretende transmitir que el género es resultado de una educación y una elección, de manera que el niño o la niña puedan elegir si desean ser hombres o mujeres. Esto no tiene nada que ver con la violencia, que siempre es rechazable».

Por ese motivo, la plataforma Madrid Educa en Libertad está difundiendo el modelo de consentimiento informado para padres. «Se trata de que los centros educativos se vean obligados a informar y a recabar la autorización de los padres ante actividades escolares o extraescolares que pretendan imponer una determinada moral o ideología».

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