jump to navigation

Domingo 17 de mayo de 2009

El 95% de los niños de colegios de educación diferenciada concluye sus estudios universitarios

14:12 h | Artículos,diferenciada,Libros,Noticias | chequeescolar | Trackback

Los colegios vascos de educación diferenciada se unen para formar una agrupación que les permita defender mejor sus derechos.

REDACCION HO.- Las cifras que aporta el responsable de la asociación de padres de alumnos de centros vascos donde se practica la educación diferenciada son abrumadoras.

En el País Vasco, estos centros de enseñanza han iniciado un proceso de organización que les permita avanzar todavía más en los logros obtenidos y poder defenderse de quienes los tachan de discriminadores.

Hasta ahora el gobierno regional del PNV favorecía la existencia de este tipo de educación, pero la llegada de los socialistas al poder oscurece el panorama. En las comunidades donde gobierna, el PSOE se ha declarado furibundo enemigo de la educación diferenciada y trata de acabar con ella.

En la edición de hoy de El Correo, los centros vascos de educación diferenciada explican sus experiencias:

“En clase de Prácticas de Laboratorio las alumnas de cuarto de Secundaria realizan un experimento. De las probetas comienza a salir un denso humo con un olor extraño. Las chicas, con batas blancas sobre sus uniformes, guantes y gafas protectoras, se tapan la cara y rompen a reír.

En un aula cercana otro grupo de estudiantes utiliza los ordenadores para seguir las explicaciones de francés.

A pocos kilómetros de este colegio -Ayalde, en Loiu-, escolares de Primaria de Gaztelueta disfrazados de mosqueteros, con sombreros y capas rojas, luchan a espadas en un ensayo de teatro.

En el patio de este centro de Leioa, un tropel de chicos juega al fútbol. Un recorrido por las aulas de educación diferenciada en Euskadi muestra escenas similares a las de cualquier otra escuela. Clases, risas, juegos… ¿Dónde están las claves?

Cerca de 4.000 alumnos vascos estudian en la media docena de colegios exclusivos para chicos o chicas que funcionan en la comunidad. Han cobrado protagonismo en los últimos meses por las decisiones de varios gobiernos autónomos -Cantabria, Cataluña y Galicia-, de retirarles las subvenciones.

En la actualidad, las asociaciones de padres de alumnos y direcciones de los centros de Euskadi están inmersos en un proceso para crear la asociación vasca de educación diferenciada.

Quieren dar a conocer los beneficios de esta opción pedagógica y defender sus derechos. Saltar al ruedo y explicar las razones que les han llevado a decidir que en la escuela los chavales están mejor separados.

Los portavoces de la agrupación resumen el principal interés que mueve a este tipo de enseñanza: lograr el mayor rendimiento escolar, tanto en niños como en niñas. «Una educación más personalizada».

Ponen encima de la mesa las altas tasas de éxito escolar. Y, una curiosidad, consiguen disparar las vocaciones científicas en las chicas, un 22% más que en escuelas mixtas.

«El 95% de los niños que empiezan en estos colegios concluye sus estudios universitarios», detalla Antonio López, responsable de la asociación de padres de alumnos de este colectivo en Euskadi, que reúne a Ayalde, Munabe, Gaztelueta, Arangoya, Erain y Eskibel, todos ellos vizcaínos y guipuzcoanos. Sus tasas de éxito escolar oscilan entre el 98% y el 100%.

En Euskadi, los colegios ‘single- sex’ han contado con el visto bueno y subvención del anterior Departamento de Educación. La consejería les otorgó igual trato que al resto de concertados, valoró sus resultados y su funcionamiento -utilizan un programa de trilingüismo con euskera, castellano e inglés como lenguas vehiculares- por encima de otras consideraciones. La agenda del nuevo equipo de Educación no contempla cambiar esa política.

Los expertos de la Asociación Europea de Educación Diferenciada han recopilado una larga lista de estudios científicos, datos y cifras para apoyar su apuesta. «Hoy en día en España por cada niña que repite curso hay dos chicos repetidores.

Las cifras de fracaso escolar de las alumnas está en los valores medios de la Unión Europea, mientras que en los niños supera el 40%.

El 58% de las jóvenes entra en la universidad frente al 41,9% de hombres», detalla un informe de la agrupación, que su presidente, José María Barnils, expuso en una conferencia ofrecida recientemente en Bilbao.

En las olimpiadas de Matemáticas y Física que se celebran en Euskadi año tras año los galardones los acaparan los muchachos.

Los exámenes internacionales de PISA también hablan de diferencias de sexo. En las últimas pruebas realizadas en España las chicas se quedaron atrás en Matemáticas, con una diferencia de 9 puntos respecto de los varones.

En cambio, en escritura, lengua y comprensión lectora los chavales se estrellan: las niñas ganan por goleada, 35 puntos más. El informe PISA recomendó a la «comunidad científica española» la realización de «estudios minuciosos» que ayuden a descifrar esa «grieta entre sexos».

Los impulsores de la educación diferenciada argumentan que hay una explicación científica para esos resultados. Cada sexo «tiene formas distintas de aprender» por sus diferente estructura y funcionamiento cerebral .«En las tareas de procesamiento verbal, el cerebro femenino es superior, el masculino es mejor en la cognición espacial, en el razonamiento aritmético y en las tareas visio-espaciales», destaca en su libro ‘Cerebro y Educación’, el jefe de Neurología de la Clínica Puerta de Hierro de Madrid.

Los colegios ‘single-sex’ utilizan un aprendizaje a la medida. «Hay que trabajar el área científica en las niñas para ayudarles a llegar tan lejos como cualquier chico; y en los niños hacer hincapié en las actividades lingüísticas y destrezas verbales», destacan desde la asociación. «En colegios de chicas surgen un 22% más de vocaciones científicas que en los mixtos», dicen.

Sindicatos, asociaciones de padres de alumnos de la escuela pública y colectivos que luchan por la ‘igualdad’ se oponen a este tipo de educación. Rebaten sus teorías.

Dicen que su éxito se apoya en que se trata de colegios privados con alumnos de familias de nivel sociocultural alto. Subrayan, además, que el argumento de obtener un rendimiento escolar mayor no es suficiente para justificar la separación de sexos. Y defienden que una escuela mixta facilita la «convivencia» entre hombres y mujeres.”

Una opción más
Ana Macarulla es doctor Ingeniero y profesora de la Universidad de Deusto. Estudió en un colegio de chicas, al que han ido también sus cinco hijas. «Creo que cada persona tiene que optar por el modelo de que más se ajuste a sus necesidades. Yo estuve muy a gusto, con compañeras que tenían ganas de estudiar, había orden y organización. Prefiero ese ambiente porque me facilita el trabajo. Después me integré sin problemas en una carrera con mayoría de chicos». En opinión del portavoz de los padres de alumnos, Antonio López, «los niños aprenden a convivir con la familia, en la calle, en su tiempo de ocio, que es mucho mayor que el que pasan en la escuela».

La nueva asociación vasca reclama que «los padres puedan elegir esta opción pedagógica», incluso en la escuela pública. «No se trata de imponer nada a nadie. Reclamamos el derecho de las familias a escoger el sistema que quieran, diferenciado o mixto», señala Nacho Asín, representante de la agrupación en Vizcaya. Dice que la Constitución «ampara» este modelo. «Una sentencia del Tribunal Supremo nos da la razón». Opina que los ataques que reciben se debe a que la totalidad de estos colegios en España son religiosos y una parte de ellos está vinculada al Opus Dei. La Ley Orgánica de Educación (LOE) permite su financiación pública, pero deja espacio para la interpretación que hagan los gobiernos autónomos; matiza que serán «objeto de atención prioritaria» las escuelas «que opten por la coeducación».

La comunidad educativa está dividida. La asociación católica de padres de alumnos, Concapa, la patronal de los colegios religiosos, Fere, y la Confederación de Centros de Enseñanza respaldan a esta red, y califican de «discriminación» no darles el mismo trato que al resto. La escuela pública y la mayoría de los sindicatos se oponen a dedicar dinero público a este modelo. A las aulas, por suerte, no ha llegado esta guerra.