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Lunes 23 de marzo de 2009

Razones de los problemas de los varones en la escuela

15:37 h | diferenciada,Libros | chequeescolar | Trackback

de Miriam Hollstein

Los expertos están de acuerdo: en el sistema educativo alemán, los varones resultan perjudicados. Las consecuencias son notas más bajas, más castigos, menso facilidad de lectura que las chicas. Muchas veces se asigna la responsabilidad a la gran cantidad de maestras. Pero los investigadores ven además una gran diferenciación de causas.

La berlinesa Sabine Schubert tuvo las primeras dudas sobre el sistema educativo alemán cuando su hijo Maximiliano hace seis años comenzó a ir a la escuela. Si bien el chico de seis años pasó sin problemas los tests de ingreso, tuvo dificultades con estar demasiado tiempo sentado y quieto. La escuela aseguró a la madre afligida que eso no constituía ningún problema. Pero después de medio año, Maximiliano volvió a su casa con una observación del colegio: a causa de que, sin permiso, había estado moviéndose en un aparato de gimnasia, le prohibieron participar en las clases de gimnasia durante una semana. Cuando además varias veces lo recluyeron en una “sala social” por haber obstaculizado la enseñanza en clase, la madre lo sacó del colegio.

En la segunda escuela las cosas no fueron mejor. La madre cuenta: “En la clase de idioma alemán, los alumnos tenían que leer historias sobre las abejas, en las clases de arte debían dibujar mariposas y en las clases de deporte debían ejecutar bailes con velos”. Dado que Maximiliano y otros compañeros liberaban sus ansias de movimientos durante la clase, continuamente terminaban siendo expulsados del aula.

En la tercera escuela los problemas de Maximiliano se diluyeron en el aire. La maestra tenía dos hijos varones, y sabía perfectamente cómo manejar a los chicos. Para la madre de 42 años quedó perfectamente claro después de la dolorosa experiencia, que “para los varones la escuela significa un esfuerzo mucho más pesado que para las chicas – simplemente no se los deja más ser varones”.

Los varones son los perdedores en nuestro sistema educativo. A esta conclusión llega también el germanista Arne Hoffmann en su nuevo libro “Salvad a nuestros hijos”. Ya en el jardín de la infancia las necesidades de los varones no son satisfechas. También en la escuela básica, las chicas son constantemente preferidas por el personal de enseñanza, compuesto mayoritariamente por mujeres. Hoffmann habla de una “feminización” de la escuela, como consecuencia de un “feminismo desbordante” que al tender a la finalidad de fortalecer los derechos de las mujeres, ha ignorado peligrosamente las características propias de los varones. Si este desarrollo no se frena, crecerá una generación de varones educativamente fracasados.

La tesis de Hoffmann no es totalmente novedosa. Hace apenas veinte años se publicó el libro “ Pequeños héroes en apuros” de Dieter Schnak y Rainer Neutzling, que por primera vez señaló que en la tendencia a promocionar a la mujer se perdieron de vista las necesidades de los varones. Mientras tanto apareció una serie de libros: “La catástrofe de los varones”, “Varones en crisis”, “Pequeños chicos, grandes apuros” que llegan todos a la misma conclusión: En nuestro sistema, los chicos están en desventaja.

El que repite dos veces, es mayormente un chico

Los representantes de estas tesis señalan hechos:

Cuanto más bajo califica una escuela, tanto mayor es la cantidad de varones que concurren. La cantidad de varones que abandonan la escuela sin haber terminado de cursar es mayor que la de mujeres. Las chicas alcanzan con mayor frecuencia la madurez para llegar a la escuela superior, que los varones.

Los varones repiten con mayor frecuencia. Según los estudios de PISA, hasta la 9ª clase, el 35% de los varones repite grado, y las chicas sólo el 26%. El que repite dos veces, es casi siempre un varón.

La proporción de maestras en la escuela básica es casi del 90%; en el jardín de infancia el 98% del personal educativo son mujeres. Sólo en el gimnasio se encuentran tantos maestros como maestras.

Los estudios muestran que a pesar de la igualdad de resultados obtenidos, a los varones se les califica con una más baja que a las chicas.

La dificultad para escribir o para leer se presenta en varones con una frecuencia doble y hasta triple que en las chicas.

También pedagogos de práctica contemplan la evolución con preocupación. “En el jardín de infantes y en la escuela básica muchas veces los varones no son promovidos adecuadamente porque tanto maestras como educadoras están compenetradas con modelos de comportamiento de chicas.” Dice Frauke Hanebeck, maestra y conductora de grados menores del Gimnasium de Colonia y a su vez madre de dos hijos. Cuando los varones llegan a ella en el gimnasio, respiran aliviados, porque de repente están atendidos por maestros y se sienten comprendidos, ha observado Hanebeck. Si bien existen ofertas para maestros de educación, lo cual corresponde a pedagogía genérica específica, los cargos son de aceptación voluntaria.


Las mujeres no pueden transformar chicos en hombres

El renombrado investigador de la masculinidad, Walter Hollstein, “ Lo que ha quedado del Hombre”, habla de una “discriminación velada”. Naturalmente él no acepta ninguna consideración de culpabilidad. Lógicamente es muy natural que las mujeres, también en su relación con los hombres, actúen orientándose por sus modelos de actitudes femeninas.”Pero esto es muy poco analizado” cree Hollstein. El poeta americano Robert Bly llevó el dilema a su esencia con la siguiente frase: “Las mujeres pueden traer varones al mundo, pero no pueden convertirlos en hombres”.

Las resistencias a este tipo de tesis proceden ante todo del lado feminista. A los hombres que advierten sobre la evolución, se les imputa el temor por el poder del patriarcado. El profesor de escuelas generales Frank Beuster fue retado y tildado de “Neandertaler”, tanto por cartas como por blogs de Internet, porque en su libro “La catástrofe de los varones” expresó el convencimiento de que las chicas son distintas a los varones. Con eso, advierte Beuster, las mujeres se dañan por último a sí mismas. Porque si eludimos el problema, crecerá una generación de varones que no servirán ni como padres ni como cónyuges.

Pero la responsabilidad la asignan en primera línea a los hombres tanto Beuster como Hollstein, porque han reaccionado demasiado pasivamente a la solución de los cuadros de roles tradicionales. Debe mencionarse que a los investigadores de la masculinidad no les va por el regreso a viejos esquemas.

Pero mientras para las chicas hace tiempo se establecieron nuevos cuadros de roles –también con promoción estatal perfectamente orientada– faltan para los varones claras propuestas de identificación. “Los hombres deberían pensar más intensamente sobre sus roles” pide Hollstein. También deberían valorarse más las cualidades sociales de las profesiones de los educadores y con ello hacerlas nuevamente más atractivas para los hombres interesados en ello.


Boys day para típicas profesiones femeninas

El pedagogo Beuster introdujo en su escuela las “tardes de varones”. Una vez al mes emprende, con el apoyo de padres y otros señores de los alrededores de la escuela unas actividades propias de chicos de la quinta hasta la décima clase, del tipo desarmado de computadoras, juego de fútbol o tallar armas en madera. Las chicas quedan afuera: “ los varones tienen que sentir que se trata solo de ellos “.

Conjuntamente con el gobierno de Hamburgo, Beuster trabaja para introducir en las escuelas “responsables de los varones”, que también deben cuidar que los planes de estudio sean “aptos y útiles (válidos) para los varones”.

En Munich existen desde 2003 “responsables de los varones” en las escuelas. Hay también otros indicios de que el perjuicio de los varones es reconocido como un problema social. En cada vez más estados existe el “Boys day” como un reflejo especular del “Girls day”, en el cual la presencia de solo varones influye en las típicas profesiones de mujeres, tanto en los sectores de enseñanza como en los de cuidados y asistencia. Pero también una creciente cantidad de mujeres ya no ve este tema como un arma de la guerra de géneros. Esto se ve a través de un ejemplo de Hamburgo: allí, en una escuela básica, el personal era exclusivamente femenino. Cuando la directora, hace un año y medio se jubiló, las maestras resolvieron cambiar esta circunstancia, votando por unanimidad por un hombre como sucesor.

Leído en  diferenciada.org

1. gladys bueno Martes 24 de marzo de 2009 | 18:44 h

muy interesante