jump to navigation

Sábado 31 de mayo de 2008

La letra con miedo entra

21:28 h | Educación para la Ciudadanía,Libros,Noticias,Opinión | chequeescolar | Trackback

Las amenazas políticas a los objetores pretenden frenar la oposición a EpC

Advertencias falsas sobre la no obtención del graduado en la ESO; insultos a las familias; circulares coactivas; bulling a los niños objetores; exigir a los padres que acompañen a su hijo durante la hora en la que no entran en clase… Las amenazas (y acciones) de la Administración contra los padres objetores frente a Educación para la ciudadanía, contrastan con la perseverancia de aquellos que no están dispuestos a ceder al chantaje del miedo

«Treinta mil padres españoles han tomado la opción de objetar en conciencia frente a Educación para la ciudadanía. Su objeción no va dirigida al centro de enseñanza, ni al profesor, ni al libro…, sino al atropello de un Estado que pretende erigirse en educador moral de los hijos. Estoy seguro de que Dios bendecirá a estos padres que han decidido declararse en santa rebeldía por el bien de sus hijos. (…) Su resistencia activa está escribiendo una de las páginas más bellas de la historia de la lucha por el bien de los hijos, así como de la defensa del principio de subsidiariedad frente a la tiranía de los Estados». Quien firma estas palabras es monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Palencia, en su Carta pastoral Todo por los hijos. Las palabras del prelado suponen una llamada de aliento para las familias que, semana tras semana, sufren el acoso de la Administración pública por haber decidido objetar a la asignatura: el atropello al que alude monseñor Munilla ha cristalizado en un reguero de amenazas basadas, la mayor parte de las veces, en supuestos falsos. Así, la ministra de Educación, doña Mercedes Cabrera, o la consejera de Educación de la Junta de Extremadura son algunas de las voces que han advertido a los padres sobre el peligro de que sus hijos no consigan el graduado en la Enseñanza Secundaria (ESO) si no asisten a clase de Educación para la ciudadanía. Cabrera refería hace unas semanas, en el diario El País, que los objetores «no obtendrán la titulación de la ESO. No es una amenaza, es el cumplimiento de la ley». La misma consigna que proclamó la consejera de Educación de la Junta de Extremadura, doña Eva María Pérez, quien añadió de su cosecha que «no puede haber una objeción de conciencia a una materia, de igual manera que no podemos objetar contra otra asignatura como Matemáticas, o contra el pago de impuestos». Estas afirmaciones, sin embargo, contradicen los supuestos sobre los que se asienta la misma Ley de Educación, y que permiten a un alumno pasar al Bachillerato y obtener la titulación de Secundaria con dos asignaturas suspensas, siempre que no coincidan Matemáticas y Lengua. A veces, incluso con tres si el claustro de profesores así lo estima pertinente.
Don Carlos Seco, abogado y miembro de Profesionales por la Ética, afirma que «este tipo de declaraciones suponen un intento de coartar el ejercicio de un derecho fundamental. Tras las sentencias judiciales que se han dictado, y las que pueden llegar y den la razón a los padres (como es de suponer), la Administración no podría negarse a que un alumno titulara, ni podría penalizar a los padres. Si la Administración no acata la ley, se estaría produciendo un desacato y, hoy por hoy, la Justicia ha asegurado que la asignatura no es evaluable para aquellos que han objetado, y que por tanto no cuenta para obtener el título de graduado».

Bulling desde los centros

Don Carlos Seco revela otro tipo de presiones: «Algunos padres me han contado su preocupación porque a sus hijos les están acosando desde el centro, en una campaña de bulling promovida por la dirección. He encontrado casos de niños a los que apartaban del resto del grupo; directores y profesores que llamaban a los padres para disuadirlos; incluso padres a los que han pedido que se quedaran con el niño en el centro, mientras no estuviera en clase de Educación para la ciudadanía, algo que se salta las normas porque los padres no pueden estar en el centro si no es en horario de tutorías». Esta presión a las familias también ha quedado impresa en el papel: en una nota interna de la Consejería de Educación de Castilla-La Mancha, filtrada a los medios, se instaba a los centros a advertir a los padres de que, si el alumno no cursaba la asignatura, «no podría ser evaluado ni obtendrá la titulación correspondiente». Los padres no parecen dispuestos a ceder, por más que la Directora General de Evaluación y Cooperación Territorial del Ministerio de Educación, doña Rosa Peñalver, tildase de insensatez las objeciones frente a Educación para la ciudadanía. Como recuerda monseñor Munilla, «la política de palitos en las ruedas desgasta a niños y familias, pero también fortalece la convicción de otros muchos».
José Antonio Méndez

Publicado en Alfa y Omega