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Domingo 27 de mayo de 2007

Más “ruido de cheques”, por favor

0:36 h | Artículos,Libros | Jaimeba | Trackback

cheque.jpgEl primero en sugerir el concepto del cheque escolar fue Milton Friedman, en 1955. La idea es muy sencilla: reconocida la importancia de la educación para las personas, se acuerda que el Estado sea quien la financie universalmente, y que los padres elijan el modelo educativo que más les satisfaga. Como resultado de la introducción del mecanismo de competencia entre escuelas, la calidad aumenta.

La tribu pedagógica, contraria a este esquema, considera que dejar en manos de los padres la decisión sobre la educación de sus hijos es una idea estúpida. Ellos, los profesionales de la educación, son los más capacitados para tomar estas decisiones. En fin, a la vista está que el modelo actual, que en gran medida responde a las aspiraciones de esta tribu, no nos ha traído sino un declinar continuo y vertiginoso en la calidad de la educación en España. Un aplauso para los “pofesionales”.

Una de los principales críticas a este esquema, por parte de los defensores de una educación organizada omnímodamente desde el Estado (la tribu pedagógica), es que, aun cuando mucha gente “acierte” en su elección, otra se “equivocará”, y sus hijos acabaran agrupados en escuelas peores. Una especie de segregación social.

Lamentablemente para la tribu pedagógica, existen evidencias, allá donde se ha puesto en marcha el cheque escolar, de que en modo alguno este mecanismo de elección degrada la cohesión social.

Quizás el país que ofrece mayores evidencias de esto sea Suecia, en donde el cheque escolar existe desde 1992. En el país que durante mucho tiempo fue la referencia para la tribu pedagógica y la progresía en general, los padres son libres para ingresar sus cheques escolares en centros públicos y privados. Entre los segundos se hallan tanto los confesionales sin ánimo de lucro como los que proporcionan servicios educativos como negocio (“for-profit”). La única restricción gubernamental sobre estas instituciones privadas es que asignen sus plazas en riguroso orden de petición.

Los resultados para el caso sueco, de forma resumida, son los siguientes:

1. Se han creado numerosas instituciones educativas en el sector privado, para las que existe una demanda creciente. Cuando se inició el esquema de cheque, sólo el 1% de los niños se educaban en instituciones privadas; hoy esa cifra se sitúa en el 10%.

2. Las instituciones privadas rara vez han tenido que aplicar el principio de asignación de plazas por orden de petición. La creciente oferta ha anticipado la demanda de plazas en estas instituciones mediante la progresiva creación de nuevas escuelas privadas.

3. Se ha incrementado la preocupación por la calidad en las escuelas públicas, al tener que competir ahora con otras (las nuevas privadas y otras públicas) por los cheques de los padres. Nótese que, antes de 1992, en Suecia, como ahora en España, los niños estaban obligados a asistir a las escuelas más cercanas a su casa, sin posibilidad de cambio.

Quizás alguno pueda pensar que el cheque escolar puede ser una herramienta de mejora educativa sólo en países con un nivel de desarrollo comparable al de Suecia. No es así. En Colombia, por ejemplo, el programa PACES, una iniciativa de los años 90 basada en la utilización del cheque escolar para estimular la incorporación de estudiantes desfavorecidos a la enseñanza secundaria, ha tenido un éxito considerable.

Libertad para elegir; libertad para aprender. Cheque escolar, ya.

Publicado en Radicales Libres

1. carmen rozalen Sábado 16 de junio de 2007 | 8:49 h

quisiera saber como pudo acceder al cheque escolar si se me ha pasad el plazo por falta de informacion?