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Martes 20 de febrero de 2007

¿Manipulación de la ciudadanía?

23:03 h | Artículos,Libros | Maria | Trackback

foto1.jpgEscribo desde Madrid, en donde asisto a unas jornadas sobre educación, en las que se trata, entre otros temas, de la nueva asignatura obligatoria que va a poner el Gobierno, llamada «Educación para la ciudadanía». En principio no habría nada que objetar, y si preguntamos a mucha gente a ver qué piensa de ella dirán que está muy bien todo aquello que contribuya a la educación cívica de niños y jóvenes. Es como si se nos pregunta a ver si vemos bien que se busque la paz. ¡Quién no va a estar a favor de la paz! Pero las cosas no son tan simples y nunca se puede buscar la paz a cualquier precio, ni tampoco se puede admitir ingenuamente la «Educación para la ciudadanía».
Es iluminadora la anécdota que nos recordó uno de los ponentes. En la gran película de ‘Doctor Zhivago’ aparece una niña que vive en Moscú a la que le preguntan a ver qué ha hecho durante el día, y ella responde que ha ido a clase y que le han explicado Matemáticas y Educación para la ciudadanía. Ignoro si los promotores de la nueva asignatura lo han hecho conscientes de imitar el modelo educativo de la antigua Unión Soviética, pero no parece exagerado decir, al menos, que la coincidencia no es casual. Todos sabemos que los regímenes totalitarios tienden a controlarlo todo, incluida la libertad humana, teniendo buen cuidado de controlar la educación para inculcar a los estudiantes sus respectivas ideologías. La tentación totalitaria está siempre al acecho, aún dentro de los regímenes democráticos, con el consiguiente peligro de atentar contra la legítima libertad de personas y colectivos.

Los defensores de esta nueva asignatura tratan de justificar su existencia en el mandato constitucional. Nada más falso. La Constitución Española no atribuye al Estado la competencia de educar las conciencias de los ciudadanos. El reciente ‘Manifiesto sobre laicidad’ se ampara en el artículo 27.2, que no dice nada de eso, sino sencillamente que lo que ha de hacer el Estado es «garantizar el derecho de los padres a educar a sus hijos de acuerdo con sus propias convicciones morales y religiosas». Si esto es así, lo que no puede el Estado es imponer otras ideas. Lo que defiende la Constitución es el derecho a la clase de religión y no a otra asignatura que la suplante. Pero he aquí que se deja la religión en unas condiciones de manifiesta inferioridad mientras que se pone la Educación de la Ciudadanía no como alternativa, sino como obligatoria incluso para los que pidan la religión. Me temo que ni la sociedad en general, ni los padres y alumnos en particular, se han enterado de lo que realmente se está cociendo tanto con la implantación de la nueva asignatura como con el acoso a la otra. La formación moral de los alumnos nunca es indiferente, pero tampoco los contenidos. Es cierto que ha de haber unos contenidos éticos mínimos comunes a todos los ciudadanos, independientemente de sus creencias, pero para eso está la Ética, que, cuando es seriamente tratada, está por muy encima de ideologías de partido. No queramos volver al caducado modelo soviético, más manipulador que educador de la ciudadanía.

Máximo Álvarez Rodríguez
Publicado en El Mundo