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Lunes 30 de octubre de 2006

Los estudiantes convocan una manifestación el 18-N contra Educación para la Ciudadanía

13:31 h | Libros,Noticias | Txemav | Trackback

Las familias anuncian su adhesión a la protesta en Madrid, que será secundada con concentraciones en otras ciudades

MANIFESTACIÓN 12-N EDUCACIÓNMadrid- Cuando miles de alumnos se ponen en contacto para mostrar su rechazo a Educación para la Ciudadanía significa que las familias no son las únicas que no están de acuerdo con la nueva asignatura. Estudiantes de toda España han mostrado su apoyo a una plataforma -llamada Novillada.Org- que anima a los jóvenes a no asistir a clases de una materia que califican de «ideologizante».

Aparte de las concentraciones previstas en las grandes ciudades españolas para mostrar su rechazo a la nueva asignatura, la plataforma ha convocado una manifestación el próximo sábado 18 de noviembre para demostrar a la ministra que los estudiantes no están dispuestos a que «ningún Gobierno imponga un modelo ideológico si de verdad quiere ser tolerante con una realidad plural». De momento, en la concentración que celebraron el pasado 22 de octubre en Valladolid, participaron representantes de 3.000 alumnos.

Mientras que los padres van a utilizar su derecho de objeción de conciencia recogido en la Constitución para negarse a que sus hijos participen en esta clase, los alumnos han decidido valerse de una herramienta que presta la propia Ley Orgánica de Educación: el llamado «derecho a huelga». Según la Disposición final de la norma, «a fin de estimular el ejercicio efectivo de la participación de los alumnos en los centros educativos y facilitar su derecho de reunión, los centros educativos establecerán, al elaborar sus normas de organización y funcionamiento, las condiciones en las que sus alumnos pueden ejercer este derecho» .

El portavoz de la Plataforma, Pablo Paredes, asegura que no son «marionetas de ningún partido político» y afirma que se habrían manifestado de igual modo «si el Partido Popular se hubiera valido de otra materia para decir en las aulas que el único matrimonio posible es entre un hombre y una mujer».

A pesar de que la ministra de Educación, Mercedes Cabrera, aseguró en una entrevista en este diario que los borradores de la materia «no entran para nada en asuntos de moral privada», ya que es una asignatura que «tiene que ver con los derechos humanos y con la Constitución», la plataforma considera que «va mucho más allá imponiendo un modelo social de la minoría radical laicista, feminista y homosexual».

El Foro de la Familia ya ha anunciado su apoyo a «cualquier movilización respetuosa que se haga contra la asignatura» y Profesionales por la Ética ya se ha puesto en contacto con la plataforma.

El presidente de esta organización, Jaime Urcelay, afirma que le parece «muy positivo» que un número importante de jóvenes se muestren comprometidos con su propia educación y críticos con el poder. «Frente al conformismo y el relativismo que están desarmando culturalmente a nuestra sociedad, nos demuestran que hay ideales por los que merece la pena luchar».

Por otra parte, Urcelay asegura que la postura de esta plataforma demuestra «la profunda perturbación que la materia va a introducir en nuestros centros». «Padres y profesores habían ya expresado su alarma por la imposición de esta asignatura. Que ahora lo hagan también los estudiantes da idea del túnel en el que el Ministerio va a meter a nuestro maltrecho sistema educativo al empeñarse, sin ningún consenso social, en imponer unilateralmente un sistema de homologación ideológica», apunta.

Con respecto a Religión, la plataforma de estudiantes considera que cualquier alumno tiene derecho a estudiar lo que le plazca dentro de la oferta educativa que haya y que, por su parte, les parecería una «incoherencia» luchar porque la materia fuera obligatoria.

«El plano de la fe es totalmente personal e igual que no queremos que Educación por la Ciudadanía adoctrine de una manera, tampoco queremos que Religión lo haga de otra», señala Paredes. Por esta razón, califican al Gobierno de «hipócrita» al poner a la primera asignatura como «puntuable» y «evaluable» y dejar a la enseñanza católica con otro «estatus», cuando las dos, según la plataforma, «enseñan en valores».
Publicada en larazon.es