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Miércoles 30 de agosto de 2006

Cheque Escolar frente al adoctrinamiento estatal

14:28 h | Libros,Noticias | Txemav | Comentarios cerrados

Los últimos borradores conocidos acerca de la asignatura Educación para la Ciudadanía que el Gobierno pretende poner en marcha el curso 2007/2008 suponen una peligrosa amenaza para la libertad en España. El Estado quiere hacerse garante de la transmisión de una serie de supuestos valores morales como la normalidad y bondad de familias de papás, de mamás, de papás y mamás, de mamás y mamás, y de papás y papás. De fondo, subyace una vieja tesis propia de la mentalidad socialista, ya explicitada por algunos como el reconocido militante laicista Victorino Mayoral: “por primera vez en la historia de España, el estado asume la transmisión de valores, una tarea que hasta ahora correspondía casi exclusivamente a la Iglesia católica”. Mayoral y otros tantos olvidan que los padres eligen libremente si otorgan a la Iglesia o no una participación en la tarea de la transmisión de valores a sus hijos. En cambio, con esta asignatura se obliga por ley al estudio de unos hipotéticos valores que decide el Estado. Se imponen. Entre las virtudes laicas que se difundirían en la asignatura se encuentra la filosofía de género que propaga el socialismo español, conceptos como la ‘feminización de la pobreza’, el diálogo como método para la resolución de conflictos o la bondad del pago de impuestos para la redistribución de la riqueza….

Asociaciones de padres y familiares como el Foro Español de la Familia ya han denunciado la política del ejecutivo, y animan a los padres a que ejerzan su derecho a la objeción de conciencia con esta asignatura. Además la materia podría ser inconstitucional, ya que el artículo 27.3 de la Carta Magna establece que “los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”.

En cualquier caso, la actual coyuntura pone de manifiesto la fragilidad de puntos intermedios en políticas educativas como es el caso de los colegios concertados. Si se aplicara la ley, en cualquier momento el Gobierno podría enviar inspectores a los centros concertados para supervisar las materias que se imparten. Y en el caso de que no se transmitiera la moral estatal que se hubiera impuesto por ley, podrían retirarles el concierto.

Los conciertos educativos no son la solución para permitir una mayor libertad de los padres a la hora de elegir la educación de sus hijos. El concierto lo deciden los organismos públicos, y, por tanto, en cualquier momento éstos podrían exigir un determinado tipo de enseñanza para continuar colaborando con los colegios. Además, los centros concertados actúan en una situación de cuasi monopolio respecto al resto de operadores del mercado: los colegios privados, que pese a haber sido elegidos libremente por numerosos padres carecen de los recursos públicos que se destinan a los concertados. Si bien es cierto que el sistema de conciertos supone un mayor campo de elección para los padres en un sistema estatista como el nuestro, también es verdad que los colegios concertados dependen de la discrecionalidad del Estado, y, por tanto, del Gobierno de turno.

Una cosa es garantizar desde el Estado la educación a todos los niños en edad escolar, y otra bien distinta gestionar la misma. ¿Por qué ha de ser el Estado el propietario de colegios y arrogarse la competencia de definir sus líneas educativas? ¿No puede garantizar un mínimo de conocimientos educativos y el acceso a estos servicios sin ser el propietario de los centros? Naturalmente que puede, pero no le interesa. Y menos a un Gobierno socialista, siempre presto a conformar la realidad según su criterio.

Ahora mismo, si usted lleva a su hijo a un centro privado paga dos colegios sin que le devuelvan la diferencia. Si lo lleva a un colegio concertado, probablemente le estarán devolviendo parte de sus impuestos, pero el Estado se reserva el derecho a anular el privilegio de este colegio en cualquier momento.

La alternativa se llama ‘cheque escolar’, idea del premio Nobel de economía Milton Friedman. Se trata de que el estado asigne a los padres un cheque o bono por el importe del coste de una plaza escolar para que ellos decidan a quién confían la educación a sus hijos. De esta forma, podrán enviarles al centro que deseen y se les garantiza el derecho a la educación. Con la iniciativa se prima al mercado y a las familias con menos recursos. Los colegios entran en competencia unos con otros a la hora de conseguir alumnos –subsistirían los que mejor satisfagan las demandas educativas de los padres-, y aquellos con menos recursos pueden optar a alternativas diferentes a las de la escuela pública que actualmente le asigne el Estado. Naturalmente, el cheque también favorece a la gente con más posibilidades, aunque estos ya tienen dinero para enviar a sus hijos al colegio que deseen…

Actualmente el ‘cheque’ se aplica en lugares como Suecia, Nueva Zelanda y algunas zonas de EE. UU. En España, la comunidad valenciana ha introducido un sistema parecido para los más pequeños, pero en nuestro país aún no se ha planteado a gran escala por ningún partido político.

Miguel Gil

Publicado en Periodistadigital.com


Viernes 11 de agosto de 2006

Estocolmo: otras fórmulas para afrontar la educación

17:28 h | Artículos,Libros | Txemav | Comentarios cerrados

El sistema del «skolpeng» o bono escolar, introducido en 1992 bajo el gobierno conservador de Carl Bildt, ha sobrevivido desde entonces con los gobiernos socialdemócratas como el actual de Göran Persson. Gracias a ese cheque los padres pueden elegir entre una escuela municipal o una privada para matricular a sus hijos e influir en las actividades escolares y los sistemas educativos y económicos del centro elegido.

La aportación más importante del «skolpeng» ha sido el aumento considerable de la calidad de enseñanza y de prestación de los alumnos a nivel nacional e internacional. En los últimos años, la escuela sueca ha experimentado grandes cambios. La responsabilidad total de las actividades escolares ha pasado del Estado a los ayuntamientos a la vez que se ha introducido un nuevo sistema de subvenciones estatales. Si bien el Estado tiene la responsabilidad de indicar los objetivos a nivel nacional para el sistema escolar, formación de los maestros, investigación educativa, elaboración de las pruebas nacionales y la evaluación de los resultados, los Ayuntamientos responden de mantener ese nivel en los marcos establecidos por el Parlamento y el Gobierno. A partir del 1 de enero de 1993 todos los alumnos (incluso los universitarios) aportan a sus escuelas el «skolpeng». Un cheque que también se puede obtener si el escolar decide estudiar en el extranjero. Existe además la posibilidad de conseguir otras subvenciones extraordinarias para los alumnos que lo requieran para cubrir necesidades especiales o actividades culturales y físicas. Hoy, algo más de cien mil alumnos se distribuyen por las 800 escuelas privadas existentes, una mayoría gestionada por sociedades anónimas.

El valor de esos bonos se ha fijado en el 85% del coste medio por alumno en una escuela pública del mismo nivel educativo. Hasta su implantación, los padres debían llevar a sus hijos a la escuela que les correspondía según su domicilio. Desde 1992, la escolarización no está sometida a este criterio y la única limitación del sistema es que los colegios deben aceptar, en primer lugar, a los alumnos de su zona.

No obstante, los padres pueden solicitar plaza en cualquier otra escuela tanto del sector público como fuera de él. Toda la enseñanza es gratuita, así como el transporte, comidas, libros y demás material escolar.

La Dirección General de Educación (Skolverket) cumple con las tareas de evaluación, seguimiento y vigilancia y tiene la obligación de dar al Gobierno y al Parlamento un informe del sistema escolar cada año. Existe además el Instituto Nacional de Educación Especial, que se encarga de que los niños con minusvalías reciban el apoyo necesario para su escolarización.

Madridhabitable.org


Autonomía económica de los centros escolares

17:09 h | Artículos,Libros | Txemav | Comentarios cerrados

3.3.- Cheque escolar

La fórmula del cheque o bono escolar fue propugnada por Friedman, M. (1962), como fórmula para mejorar la eficacia de los sistemas educativos. Lo que, precisamente, plantea ya este autor es que, si bien es comprensible que los poderes públicos financien la educación básica y obligatoria, no parece tener justificación suficiente el hecho de que tales poderes públicos se erijan en gestores de los establecimientos educativos.

Como alternativa, este autor propone que la Administración pública entregue a los padres de familia cupones o cheques de un cierto poder adquisitivo para cada hijo en edad escolar: estos cheques serían utilizables por los padres como medio de pago de la educación de sus hijos, y serían abonados a los centros escolares que los padres eligieran (Gómez, F., 1974: 171). El cheque podría utilizarse indistintamente en centros públicos o privados. Ninguno de tales centros recibiría financiación directa de la Administración pública, sino que sus ingresos procederían de los cheques recibidos de los padres de alumnos o, en su caso, de los propios alumnos que, libremente, hubieran elegidos tales centros. En el profundo debate suscitado en torno a este tema han aflorado algunas de las ventajas que el sistema podría suponer, a saber:

Reducción del gasto público, a la vez que mayor disponibilidad real de recursos económicos para los centros

Facilidad de ajuste a las necesidades de los clientes o usuarios de los centros

Acomodación del funcionamiento de los centros a las apetencias de los propios usuarios

Estimulación de la iniciativa de los centros para atraer alumnos

Acomodación de los gastos reales de los centros a su funcionamiento concreto

Mejoría en los propios centros de la relación coste B resultados.

La realidad pone de manifiesto, sin embargo, que el cheque escolar Aes atractivo porque se orienta hacia la familia; pero resulta también muy controvertido (O´Donoghue, M., 1982: 214 B 216; Sergiovanni y otros, 1987: 377). Aunque la fórmula ha tenido escasa aplicación, sí se ha utilizado, más bien con carácter experimental en algunos casos (Carnoy, M., 1983: 43 B 44). Pero lo que sí es evidente es que ha suscitado una gran polémica (Levin, H.M., 1980) y siguen suscitándola cuando, en ocasiones sucesivas, se vuelve a plantear la posibilidad de establecer este sistema de financiación económica de centros. En efecto, poco tiempo después de la aparición de esta idea, Blaug, M. (1972) ya afirmaba lo siguientes Apese a la necesidad de recursos que existe en la educación, se ha cerrado el paso a sugerencias como la de Friedman, que permitiría explorar la viabilidad de nuevas fuentes de financiación. A lo largo del debate en torno al cheque escolar se han esgrimido contra el mismo diversos argumentos, tales como los siguientes:

Riesgo de excesiva privatización de la educación

Potenciación de centros excesivamente diferenciados en su rendimiento y estilo educativo

Necesidad de establecer un sistema de gestión de los cheques, lo que podría suponer un incremento de la burocratización e, incluso, un aumento del coste.

Carencia de capacidad en la mayoría de los padres para valorar la calidad de los centros educativos, lo que hace imposible que elijan acertadamente

Peligro de exagerada competitividad entre los centros

Incremento de la segregación y la desigualdad social como consecuencia del exceso de competitividad

Posibilidad de que los centros atraigan alumnos por razones ideológicas o de confesionalidad, más que por la calidad de su educación (Levin, H.M., 1980).

Aunque estos y otros argumentos a favor o en contra son frecuentemente puestos de manifiesto cuando, de modo recurrente, se suscita cada cierto tiempo el tema del cheque escolar, la realidad es que tal idea no ha tenido arraigo en los sistemas educativos.

Samuel Gento Palacios.

http://www.mec.es/cesces/economica.htm


Jueves 3 de agosto de 2006

El Tribunal Supremo avala la educación diferenciada

15:43 h | Libros,Noticias | Txemav | Comentarios cerrados

12N: La gente no quiere información para sus hijos, lo que quiere es formación

15:04 h | Artículos,Libros | Txemav | Comentarios cerrados

Colegio madrileño, de superlujo, en una de las zonas de mayor nivel adquisitivo de la capital. Muy famoso, espíritu liberal, oh sí, e incuso progresista. Niños y adolescentes ricos de familias desestructuradas (en román paladino, padres divorciados o separados, generalmente rejuntados y cabreados). No, no pienso decir el nombre, pero sí contar la historia: 4 alumnos de ESO se armaron de jeringuillas metieron a pequeños de 6 y 7 años contra una esquina y ordenaron pincharle con ellas. Todos ellos deberán seguir sometiéndose a controles durante 3 años -parece poco, dado que el virus del SIDA, por ejemplo, puede tardar en desarrollarse hasta 10 años-. De los cuatro delincuentes adolescentes e hijos de papá, tres fueron expulsados y han pasado a la jurisdicción de menores. Al cuarto intentan rescatarlo, porque se vio “presionado”. Insisto, hablamos de un adolescente de la ESO, sin problemas económicos: ¿Habrá que repetir que es la miseria moral, y no la pobreza material, la que genera canallas? Por cada delincuente joven que haya llegado a esa situación por falta de medios estoy dispuesto a enseñaros 10 que han llegado ahí por falta de afecto y/o por no encontrarle sentido a la vida. Al colegio y a los chavales de los que hablo les puede faltar de todo, menos dinero.

Pues bien, esto es lo que ocurre en Madrid, capital de un país como España, perfectamente integrado en Europa y cuya economía marcha viento en popa, con un Estado del Bienestar –algo de suyo positivo, no lo olvidemos- que promociona educación casi gratuita desde la cuna.

Dicho de otra manera, y en vísperas de la manifestación del próximo sábado por la libertad de enseñanza, a la gente le preocupa tanto la Ley Orgánica de educación del Gobierno Zapatero para que sus hijos no protagonicen ni como agresores ni como agredidos- un mundo de chiflados donde los de la ESO pinchan con jeringuillas a los chavalillos de primaria, porque cuando eso ocurre es que algo muy grave está ocurriendo. Es más, a la gente no le preocupa la educación entendida como instrucción o como acopio de saberes técnicos o humanísticos, cosas que, en un mundo mecanizado, la instrucción, créanme, no resultan tan imprescindibles. A la gente lo que le preocupa es la educación entendida como formación. Y como formación, todos los mortales, salvo políticos, pedagogos y otros pedantes, entienden aquello que puede responder las dos preguntas: ¿de dónde vengo y adónde voy? y ¿Cómo puedo ser feliz? Es decir, la denostadísima religión.

Esa paradoja es la que lleva a que sólo –es un decir- el 20% de los españoles vaya a misa los domingos, pero que más del 80% de los padres exija que sus hijos reciban educación católica. Es como el viejo chiste del testigo de Jehová que llega una casa y comienza hablarle al inquilino de la Biblia, hasta que éste corta por lo sano : “No diga usted tonterías, como me voy a tragar esas chuminadas si ni tan siquiera creo en la Iglesia Católica, que es la verdadera”. Naturalmente, el señor Zapatero se ha negado a recibir a los que han recogido más de 2 millones de firmas solicitando que la asignatura de religión sea evaluable, es decir, que se tome en serio.

Por otra parte, a los padres les preocupa que sus hijos reciban esa formación cristiana –que no la información- por la sencilla razón de la diferencia entre esos dos porcentajes: 20 y 80%. Los padres quieren que sus hijos sean formados cristianamente en el colegio, porque esa formación no la ofrecen ellos en casa: nadie da lo que no tiene y el mejor predicador es Fray Ejemplo.

La gente no quiere información para sus hijos, quiere formación en eso que ha dado en llamarse valores, formación que no es otra cosa que el viejo catecismo, al igual que los valores no son más que aquello que nuestros abuelos llamaban virtudes… Entre otras cosas, porque la mayoría de la gente tiene muy claro que no hay deformación más grande que el asepticismo, y que no hay ideario más castrante que la ausencia de ideario, que no deja de ser el ideario favorito de Zapatero. Y es que lo del pluralismo, la tolerancia y otras minucias –buenas enseñazas, sin duda, pero absolutamente secundarias- son importantes cuando se habla de la sociedad, pero no cuando se refiere a mis hijos, muchas gracias.

Otra cosa es el modelo escolar. En eso, está muy claro que ni la escuela pública que el PSOE ha lanzado a la calle, ni la escuela privada de los empresarios de la educación, resultan modelos idóneos. Quienes tienen que mandar son los padres. Esto es, la libertad de enseñanza se llama cheque escolar.

Eulogio López (Hispanidad).


Libros de texto e educación de calidade

15:03 h | Artículos,Libros | Txemav | Comentarios cerrados

Os libreiros e os editores andamos revolcados dende que o presidente da Xunta anunciou a ampliación do sistema de préstamo dos libros de texto á totalidade do cursos da Educación Primaria. Libreiros e editores apostamos, sen ningún tipo de matices e como temos reiterado dende hai moito tempo, pola gratuidade dos materiais escolares. Razóns hai abondas que xustifican a pertinencia desta medida, social e educativamente necesaria, ademais de recoñecida no texto constitucional e avalada polo carácter de servizo público universal da educación nos seus tramos obrigatorios. Porén, discrepamos da modalidade de préstamo -a dos libros reutilizables durante catro anos, propiedade do centro e non dos alumnos-, escollida tanto polos gobernos de Fraga e Touriño como fórmula de gratuidade, xa que consideramos presenta carencias educativas importantes, ademais de provocar efectos nefastos sobre a viabilidade do sector libreiro de proximidade, que en Galicia ocupa a case tres mil persoas nos seus mil douscentos puntos de venda, e un grave quebranto para o sector editorial en lingua galega, que actualmente destina o 40% da súa produción, en número de exemplares, ao sistema escolar.

As experiencias no emprego desta fórmula de libros reutilizables amosan que require dos equipos directivos dos centros un esforzo suplementario para a súa xestión e almacenamento (algún sindicato do ensino xa solicitou persoal administrativo para os centros de primaria); provoca a desigualdade entre o alumnado no acceso a libros en igual estado; impide utilizalos tal como foron concibidos (por exemplo, non se pode subliñar sobre eles, un procedemento de traballo intelectual básico a desenvolver dende a primaria); e, sobre todo, evita a presenza de libros nos fogares e a súa conseguinte valoración social, nun país como o noso onde a metade da poboación ten o seu único contacto co recendo deste pan da cultura impresa en galego por medio dos textos escolares.

Dificilmente poden atopar argumentos os defensores do préstamo de libros escolares usados -a non ser o do indubidable aforro que esta modalidade supón para a administración que a promove- para demostrar que vai contribuír a aumentar a calidade da educación que reciben os nosos escolares. Máis aínda, cando o goberno Touriño ampliouno de xeito precipitado, anunciándoo de forma tan propagandística coma confusa, sen consultar nin informar aos sectores profesionais implicados, e obviando circunstancias educativas tan relevantes como a non adecuación dos textos en lingua galega de 5º á nova normativa da RAG, proceso que as editoras completarían o curso 2006-2007. Cando sabemos que esta medida non foi contextualizada no conxunto da política xeral que sobre o libro e a promoción da lectura en galego poida desenvolver o novo goberno conxunto, eidos programáticos de acción ineludible para as Consellarías de Educación, Cultura e Secretaría Xeral de Política Lingüística.

Non o esquezamos, en cuestión de lectura Galicia arrastra carencias gravísimas que lastran a súa competitividade: temos un consumo de libros moi por baixo do que nos correspondería (o 4,7% das vendas de libros do estado, cando supoñemos o 6,6% da poboación); posuímos un índice de lectura pública por habitante que é case a metade da media europea; carecemos de bibliotecas escolares, dotadas dos fondos necesarios (libros, materiais audiovisuais e accesos a contidos en liña) e do persoal docente imprescindible que permitan consideralas como a primeira e máis mimada das aulas dun centro educativo. Todas estas carencias teñen moito que ver co futuro do sector do libro en Galicia (tan fráxil e, ao tempo, entusiasta para transformarse nun sector estratéxico de innovación e valor engadido) e coa calidade e a excelencia que queremos para o sistema educativo non universitario.

É unha simplificación inaceptable identificar a gratuidade dos materiais escolares co sistema de préstamo. Sabemos que existen outras fórmulas, como a do cheque escolar e as axudas directas a todas as familias para a adquisición dos materiais escolares, que quizais puideran ser algo máis custosas, pero, tamén, máis eficaces educativamente, máis redistributivas e equitativas socialmente, máis dinamizadoras da lectura na sociedade e máis respectuosas coa lexítima viabilidade dos sectores libreiro e editorial, que tantos servizos lle teñen rendido ao país. Unha política integral para o libro galego non é un gasto, é un investimento en coñecemento e en cohesión e identidade para a sociedade. Razón pola que non debería ser imposible atopar un modelo de gratuidade dos materiais curriculares que aumenta a calidade da educación e, ao mesmo tempo, potencie a industria do libro e a lectura na nosa lingua.

Manuel Bragado.


Saura alerta pacto PSC-CiU sería ‘suicidio político’ socialistas

14:30 h | Libros,Noticias | Txemav | Comentarios cerrados

El conseller de Relaciones Institucionales y presidente de ICV, Joan Saura, alertó hoy de que un pacto postelectoral entre PSC y CiU supondría un ‘suicidio político’ para los socialistas ya que el electorado les ‘castigaría’ por permitir la ‘derechización’ del gobierno de la Generalitat.

Terra Actualidad – EFE, Jueves 3 de Agosto de 2006

En declaraciones a Efe, Saura aseguró que en el resto de España ‘a nadie se le ocurre pensar en un pacto del PSOE con el PP’ porque un experimento así ‘pasaría factura’ a los socialistas.
‘Salvando todas las distancias entre CiU y el PP, creo que CiU hace políticas económicas, sociales y ecológicas muy parecidas a las del PP.

CiU es una opción política de centro-derecha y, en algunos temas económicos, es abiertamente de derechas’, afirmó.
Por este motivo, si tras las elecciones del 1 de noviembre el PSC buscara una alianza ‘sociovergente’, cometería ‘prácticamente un suicidio político, porque el electorado le castigaría por entregarse a las políticas derechistas de CiU’.

‘La postura de CiU, por ejemplo, ante la cuestión de los servicios sociales o en favor del cheque escolar no puede ser asumida por un partido progresista’, señaló.

Según Saura, ‘es absolutamente imposible e inviable que un partido que se proclama progresista pueda pactar con CiU, que defiende políticas económicas y sociales de derechas’.

El presidente de ICV apuesta por constituir de nuevo un gobierno de izquierdas en Cataluña, aunque sobre unas bases algo distintas a las del Pacto del Tinell y con ciertas condiciones.

‘No firmaremos ningún pacto de gobierno que sea la continuidad de políticas territoriales antiguas’, advirtió Saura, que rechaza proyectos defendidos por los socialistas como la construcción del Cuarto Cinturón viario o la interconexión eléctrica con Francia.

Saura lamentó que ‘en este país se asocie la competitividad al cemento, en lugar de la innovación y la investigación’.

‘Es falso el mito de que la competitividad pasa por más cemento.

Hoy la competitividad de los países más modernos e innovadores pasa por una política energética moderna, por las nuevas tecnologías y por la investigación’, subrayó.